COSQUÍN 2013: Séptima Luna

Noche de Salta y sus Homenajes. La noche de Jorge Rojas.

(Cosquín, 26 de enero de 2013. Fernando Pedernera, RNA-BAF) Resumir una noche con veintiseis artistas programados, obliga a ejercitar la síntesis y a tamizar tanta información para que en esa zaranda quede lo que se evalúe como relevante. Aunque siempre la elección será subjetiva, y habrá quien considere que otros debieran ser los momentos registrados.
Como fuere, la Séptima Luna habrá pasado al recuerdo como la noche de la Delegación Oficial de Salta y de los homenajes: a Los Cantores del Alba, a Abel Mónico Saravia y al gigante Daniel Toro, quien emocionado y con la sabiduría de los grandes solo tuvo palabras de agradecimiento: “Dios: te llevaste mi voz y con ella la mitad de mi vida.Pero me dejaste todo esto, la plaza, mis hijos y el cariño de todo este público”.
Noche que se inició con la presentación de Los Visconti, conjunto que con el acompañamiento musical de Quique Ponce en Bandoneón, repasó sus éxitos y presentó a un descendiente, Daniel Visconti, quien demostró haber tomado la posta y con ella ese estilo de canto tan particular.
También habrá pasado a la historia como la noche en que el tucumano Juan Falú se dedicó a homenajear a grandes como Eduardo Falú, de quien recreó su recopilación de “La Cuartelera” o “La Artillera”; o como Fernando Portal y Manuel Castilla, de quienes revivió “Pastor de Nubes”.
Tras un comentario en relación con el fallo que liberó a los sindicados como responsables de la desaparición de la joven tucumana Marita Verón, reclamó una justicia que haga justicia. Y recordando a su amigo Pepe Núñez, indicó que a la tonada “Tristeza”, que refiere a las disculpas de una madre o de un padre a su hijo/a, por el tiempo robado en pos del trabajo (“No me reclame niño,/ si me demoro./ Le peleo a la vida/ por Usted, tesoro./ No me reclame niña,/ si la abandono...”), “Marita Verón podría cantarla”.
Y tras el cerrado aplauso de la Plaza, evocó a Pablo Del Cerro (seudónimo de la esposa de Atahualpa Yupanqui) con la chacarera “El bien perdido”.
Séptima Luna donde la fuerza de la bonaerense Morena Paz, la destreza y buen gusto del aerofonista tucumano Julio Palacios; la efectividad del canto cuyano cuando está bien presentado, tal el caso de de los mendocinos Cacace-Aliaga, acoampañados por la primerísima guitarra de su coterráneo, Pablo Budini; la consecuencia artística del riojano de Chepes, Daniel Argañaraz; y la experiencia y generosidad de la pampeana de General Pico, Ángela Irene, que compartió su tiempo en escena con la santiagueña de Ojo de Agua, Candela Mazza, contribuyeron para que quedara en las memorias.
Séptima noche que registró la mayor venta de entradas, más aún que la de Abel Pintos, y colmó la Próspero Molina para aclamar el canto de Jorge Rojas, neuquino aquerenciado en Salta, que en un show estimado en 75 minutos, también pidió clemencia a la naturaleza ante el desborde del Río Pilcomayo. Y en diálogo exclusivo con la Radio Pública, tanto Rojas como el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, admitieron que habían mantenido una reunión para ver de qué manera se podía colaborar para aliviar la situación de los damnificados.
Un hecho para destacar fue la presentación nde los santiagueños Paola y Maximiliano Medina, el Dúo Herederos, quienes fieles a su estilo y desoyendo consejos, lograron que el público que se retiraba masivamente de la Plaza luego de escuchar a Jorge Rojas, regresara a sus asientos y les prestara atención.
Nando el Salteño puso clima de carpa y preparó a la plaza para otra memorable página, a cargo de la delegación de su provincia.
Juan Carlos Cambas, pianista argentino radicado en españa, siguió con los Homenajes y recordó a Suma Paz, presente desde la pantalla gigante.
Y con la invitación a los cantores Joaquín López (Jujuy), Mónica Abraham (Bs.As.-Mza.), Juan Iñaki (Córdoba), María Lombas, Carlos Mancinelli (La Plata) y José Ceña (Buenos Aires) regalaron una concurrida versión de “Música del Nuevo Mundo”, de Ica Novo, a modo de Hopmenaje a Latinoamérica.
Juglar mendocino, Jorge Marziali, acompañado por las guitarras del experimentado Martín Castro y del “sub-20” Eduardo Ortega, soltó la refalosa “Solo vine a cantar”, y la milonga “Así hablaba don Jauretche”, ambas de su propia cosecha, para despedirse celebrado con la cueca de Carlos Montbrún Ocampo “Pa'l Comesario”.
Los ganadores del Pre Cosquín en los rubros Solista Vocal Femenina de Tango, Gloria Bogliolo, y Ballet, Flor de Amancay, tuvieron su momento para apuntarse a la pelea del premio Revelación del Festival.
Nuevo abrazo latinoamericano prodigó el Grupo Alturas, de la Delegación de Chile, con obras como “El Martillo”, de Víctor Jara, y “Sube”, de Victor Heredia, entre las de Miguel y José Palma.
Y entre los “coleros”, que por cuestiones de programación, debieron quedar fuera de las transmisiones radial y televisiva de los medios públicos, el cordobés Juan Iñaki volvió a demostrar que es, sin dudas, uno de los mejores cantores que tiene la Argentina, con un futuro tan promisorio como sus expectativas lo lleven.
Coco Gómez, chaqueño de General Güemes, con sus obras “La rana ahogada” y “Mis tiempos”; Diego Gatica, brasileño-riocuartense, con “De los '90” (Quevedo-Gatica), “La misma historia”(J. Rojas-Quevedo) y “El témpano (A. Abonizio); y la salteña Claudia Vilté, con un huayno de Savia Andina y sus chacareras “La solita” y “La Picante”, precedieron a la presentación del riojano Pancho Cabral, uno de los cantautores más prolíficos de la generación heredera del Nuevo Cancionero. Con la destreza de los que saben comunicarse con el público, puso sobre el escenario nla problemática de la falta de agua en su provincia con “Cuando llueve por mi pueblo”, y repasó destacadas obras como “Echa sueño en las conanas”, “Dolido corazón” y “Coplas atadas con chalas”.
La música cuyana volvió al escenario con Racimos, conjunto de Guaymallén, que subió a una delegación conformada por bailarines y hasta por Antonella, la Reina Departamental, sobre el final de su mandato.
De los pagos de General Pico, el pampeano Julián Oderiz cantó “Cacique Yatel”, de Hugo Giménez Agüero; y una selección de cuecas integrada por “Qué mala suerte” (E.Blázquez), “Yo vendo unos ojos negros” (D.R.) y “Calle Angosta”,(José Zavala, “Zavalita”).
Y con plaza también en constante retirada, se presentaron la norteña Banda Coplera, y con las llaves para cerrar, casi a las seis de la mañana, el cordobés Cristian Quiroga cerró la Séptima Luna.
Preguntados por el cuidador de la Plaza sobre su escasa visibilidad, los duendes respondieron: “-En un diario ya no nos quieren”.
“-¿Cómo?, replicó en cancerbero.
“-No sé, pregúntenle al editor”, fue la certera respuesta poco antes de ingresar a sus cajitas.

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